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ANTE LA LLEGADA DE BENJAMIN NETANYAHU

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Buenos Aires, 9 de septiembre de 2017

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, llega a la Argentina -previo a su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas- el próximo 19 de setiembre. Aquí, se entrevistará con las más altas autoridades nacionales.

Los argentinos judíos no tenemos razones para alegrarnos o enorgullecernos por la llegada de Netanyahu ni por esos encuentros. Por el contrario, son motivo de preocupación, habida cuenta de la semejanza entre ambos mandatarios, sustentada en sus orientaciones, tanto en la economía como en la política.

En el aspecto económico, lo común es descargar las crisis sobre las espaldas de sendos pueblos.

En materia de política internacional, un ejemplo de coincidencia es la postura ante el conflicto en Venezuela; ese país es acosado por Estados Unidos y por otros países que no soportan el intento bolivariano de implementar un camino alternativo a los sistemas que perjudican a los sectores menos pudientes.

Similares conductas asumen en cuanto al reconocimiento de identidades, así se trate de los mapuches, de otros pueblos originarios o de los palestinos: los invizibilizan y les niegan sus derechos a una existencia plena.

Últimamente, han concretado una serie de acuerdos entre ambas naciones, relativos a la compra y reparación de armamentos, capacitación policial, aeronavegación e intercambio científico. Para algunos medios, los acuerdos son, esencialmente, una cuestión de “alineamiento y compromiso estratégico”.

El conflicto de Cercano Oriente es centro de inestabilidad permanente y foco potencial para una nueva guerra. La prepotente política expansionista y de sometimiento del gobierno presidido por Netanyahu provoca y alienta mayor violencia y revanchismo.

Tres son las principales consecuencias: para los palestinos, la privación de sus derechos; para los israelíes como pueblo, una permanente inseguridad y, a escala mundial, un recrudecimiento del antisemitismo, al concebirse a Israel —y por errónea extensión, a todos los judíos del mundo— como agresor a los derechos del pueblo palestino.

Postnazismo, tras ​la consideración de las penurias sufridas, surgieron olas de simpatía hacia los judíos, y una consiguiente reducción de la judeofobia. Hoy, eso se ha invertido, como consecuencia de la política colonialista israelí y de la negación a los palestinos de su derecho a constituir su propio Estado.

El ICUF (Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina) expresa, como siempre lo ha hecho, su oposición a tal política. Reitera su criterio: que la seguridad de la región se asienta en una paz democrática, estable y duradera, posible a partir de la idea de “Dos Estados = Dos Pueblos”, soberanos, independientes, coexistentes y convivientes entre sí, reconocidos ambos por la comunidad internacional.

El ICUF no se identifica con quienes entienden que las colectividades judías —la de Israel y las del resto del mundo— son homogéneas y verticalmente obedientes a las decisiones de una instancia central superior. Cada comunidad nacional tiene su propia autonomía; el camino a recorrer de cada una de ellas es el propio, acorde con el devenir histórico, político, social y cultural de la sociedad a la que pertenecen.

Las graves diferencias que tenemos con Netanyahu hacen que rechacemos su presencia. A la luz de sus antecedentes, puede presuponerse que los encuentros oficiales en los que participará brindarán la reafirmación de las posturas reaccionarias comunes que ambos gobiernos sostienen en el plano internacional.

Marcelo Horestein | Presidente
Isaac Rapaport | Secretario General

Una lágrima para una visita

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La visita del premier israelí Benjamin Netanyahu, que representa la primera de un dignatario israelí de esa jerarquía al país, se transforma en un hecho difícil de celebrar, teniendo en cuenta las políticas que lleva adelante el gobierno que encabeza y que constituyen en su relación con el pueblo palestino tantas veces un genocidio, un crímen de lesa humanidad.

Su visita, encuadrada en un acercamiento económico tiene el objetivo de aceitar relaciones con el Gobierno Nacional, más allá de la declamada intención de colaboración económica, en un proceso de provisión de materiales bélicos, aptos para ser usados en la represión de lo que pretenden denominar conflictos de baja intensidad, y que no son otros que el control de las expresiones de las minorías, o de aquellos que piensan distinto.

El Gobierno del Estado de Israel tiene gran experiencia al respecto, a partir de su política respecto del pueblo palestino, política ésta que ha impedido la consecución del objetivo de dos pueblos, dos estados, presente en las declaraciones de la ONU que dieron lugar a la creación misma del Estado de Israel, y presente en todas nuestras declaraciones.

La Asociación Cultural Israelita de Córdoba ACIC, no puede otra cosa que denunciar ésta visita, como parte del acercamiento entre dos gobiernos que piensan lo mismo respecto de la oposición y del diferente.

Celebramos la existencia del Estado de Israel pero reiteramos nuestra posición respecto de que la única manera de garantizar dicha existencia a largo plazo es la convivencia pacífica con sus vecinos, cuestión a la que el gobierno del Sr. Netanyahu no solo se opone sino que impide, dificultando la vida y el futuro de los judíos no solo en Israel, sino alrededor del mundo.

Este viernes marchamos por Santiago

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El día viernes primero de Setiembre, el pueblo argentino ganará las calles, bajando las banderas políticas, religiosas y sectoriales, para elevar una sola consigna: preguntarle al Poder Ejecutivo Nacional donde está Santiago Maldonado, señalado responsable de ésta situación a partir de la indisimulable intervención de la Gendarmería Nacional y funcionarios del Ministerio de Seguridad, y exigir la inmediata aclaración de su situación: donde se encuentra, cuál es su estado, y la inmediata detención, juicio y castigo a los responsables de esta dolorosa situación que apena y lamenta todo ciudadano bien nacido, y es reclamado en consonancia por toda la comunidad internacional. El pueblo argentino le dijo basta a la desaparición forzada de personas a través de cientos de juicios y miles de condendas.

La Asociación Israelita de Córdoba, (ACIC), deplora todos los intentos comunicacionales destinados a desviar la mira del problema central: si se aplican políticas xenófobas contra los pueblos, los resultados son previsibles y están a la vista, razón por la cual, seremos parte de este reclamo generalizado.

Porque no admitimos la represión en general y repudiamos a discriminación de los pueblos originarios, marchamos por más Verdad, Memoria y Justicia, y la aparición de Santiago Maldonado.

Comisión Directiva de ACIC.

Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía.

Mariano Moreno