Esta fue la posición de ACIC en la actividad de ayer, a dos años del conflicto de Gaza.

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Ya lo han dicho antes, hoy falta en este panel Claudio Orosz, quien sufre la pérdida, hoy de su padre y a quien acompañamos en su dolor. El padre de Claudio, el señor Alejandro Orosz, participó activamente, durante muchos años en nuestra institución, y lamentamos profundamente su pérdida.

Nos convoca, aunque esta vez, a dos años de aquellos sucesos, nuevamente, la barbarie.

Decíamos cuando se producían los bombardeos del Estado de Israel, sobre la franja de Gaza, que queríamos establecer claramente, que la muerte no está justificada por ninguna causa. Y que el responsable de aquellos bombardeos fue el gobierno del Estado de Israel, no su gente, no su pueblo, que muchas veces convive de manera armoniosa con ciudadanos de origen palestino, que, en las presentes condiciones no son considerados ciudadanos por el Estado de Israel.

Pero qué nos convoca hoy nuevamente.

Nos convoca el recuerdo, nos convoca la memoria, nos convocan muchos hechos nuevos, en el paisaje propio del territorio del Israel, cerca de sus fronteras, lejos de sus fronteras.

Nos convocan tres conceptos terribles, que definen aspectos dramáticos de la condición humana, y que están en la base de aquello que sucedió, y en lo que sucediera antes y sucedería después.

Hablo de la intolerancia, la discriminación y el odio. Gestoras del miedo, provocadoras del terror.

Me permito traer nuevamente, como en nuestros encuentros de hace dos años, la palabra del escritor portugués José Saramago, quien escribía…”… Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que mas ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda a matar en nombre de Dios. Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los mas tenebrosos capítulos de la miserable historia humana…” y yo agrego… de esto se tratan los fundamentalismos, pero sería muy ingenuo pensar que existen “per se”.

Entre las maravillas que debemos reconocer a nuestra condición de humanos, sin lugar a dudas, la evolución debe ser mencionada. La producción de arte, de cultura, de conocimientos nos sorprende día a día, por el desarrollo irrefrenable de su potencialidad.

Pero, parece que no sólo podemos desarrollar cosas bellas. Con el paso del tiempo, lamentablemente vemos también indicios, vestigios que indican que el ser humano, en muchos casos, responde a intereses distintos a la defensa de la vida. Al respeto de valores tan importantes como aquellos que inmortalizara la revolución francesa de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Entonces tenemos que volver sobre la intolerancia, la discriminación  y el odio. Que estuvieron presentes en los motivos de los bombardeos cuyo recuerdo hoy nos convoca, pero que están presentes en tantas muestras de la barbarie cotidiana que necesariamente  debemos evitar naturalizar.

La instalación del paradigma del terror, se asienta sobre la ignorancia y la naturalización del miedo.

Y la ignorancia no tiene solamente que ver con la educación o la falta de la misma. Tiene que ver también con el acceso a la información, y cuál es la información que se difunde.

Vemos aquellos tres factores de los que venimos hablando, en las más diversas situaciones. Desde los enfrentamientos en Siria, hasta la “crisis” de los refugiados, provocada entre otras cosas por aquellos enfrentamientos. Y los vemos nuevamente en hechos como el tan mentado Brexit, fundado en el miedo, fundado en la intolerancia, la discriminación y el odio, difundidos, enaltecidos por los sectores más reaccionarios de la sociedad inglesa, que logran de esta manera dar un paso atrás en la unión de Europa, unión que en la práctica dista de ser un instrumento que ayude a todos los europeos, para convertirse en el yugo de los países más pobres. Pero, unión al fin, que mientras exista puede evolucionar, tal como la unión que debería existir entre pueblos vecinos, entre pueblos que se respetan, entre pueblos que se consideran iguales.

Tal vez, este alejamiento del tema Gaza en mi análisis, pueda sonar caprichoso, o fuera de lugar, pero los invito a que nos paremos frente a la realidad, que entendamos aquello que motivó el sangriento asesinato acaecido entonces relacionándolo con las cosas que nos pasan ahora.

La invitación de representantes del partido neo nazi a la Casa Rosada, destila políticas que se cuelan en la gestión del actual gobierno y que pueden ser tildadas de fascistas. Porque, que otra cosa es el fascismo que el avance sobre las libertades individuales, y en esto, ejemplos sobran, desde las madres a las que se pretende impedir dar de mamar en espacios públicos, hasta las personas que son bajadas del transporte público, por expresar sus ideas, o ejercer portación de cara. Y el fascismo se expresa, se sintetiza en aquellos tres primeros conceptos, intolerancia, discriminación y odio. Piensen ustedes si no los ven en nuestra actualidad.

Entonces tenemos nuevamente en escena al fascismo, el que ejerce el gobierno del Estado de Israel, el que ejerce Isis, el que propone el candidato republicano a la presidencia de EEUU, el fascismo que ensombrece el futuro de la humanidad, y una de cuyas manifestaciones más terribles, venimos hoy a recordar.

El gobierno del Estado de Israel no representa a todos los judíos del mundo, me parece que ni siquiera representa a todos los ciudadanos de ese Estado, muchos de los cuales se han manifestado fuertemente en contra de las políticas fascistas.

En similares términos, la DAIA, que encabeza los actos llamados “oficiales” de la colectividad no representa a todos los judíos de la Argentina, y se arroga una representatividad que no tiene. Nosotros, los miembros de ACIC, institución que vengo a representar en este acto,  pertenecemos al ICUF y adherimos al Llamamiento de Argentinos de Origen Judío, y creemos firmemente en la necesidad de la existencia del Estado de Israel, al cual se le deben reconocer virtudes, pero a cuyo gobierno resulta necesario denunciar por fascista. Así como creemos en la necesidad de la coexistencia pacífica de los pueblos, cosa que en aquel territorio, solo garantiza la doctrina de dos pueblos, dos estados. Dos pueblos soberanos, con fronteras y derechos mutuamente reconocidos.

Convocamos a la lucha por la vida, como oposición a la política de muerte que solo alimenta el miedo y funda aquellos conceptos que hoy hemos repetido en reiteradas oportunidades.

Llamamos a estar alertas respecto del giro fascista que se pretende imponer a la sociedad, porque eso solo traería muerte, postergación, deterioro de las condiciones de vida del pueblo en su conjunto.

Reiteramos que la intolerancia, la discriminación y el odio, han escrito las páginas más luctuosas de la historia de la humanidad, y resulta indispensable estar atentos, para que no se vuelvan a repetir.

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