a 50 años de la guerra de los seis dias

membrete

El 5 de junio de 2017 se conmemora el cincuentenario del inicio de la guerra árabe-israelí de 1967, conocida como la Guerra de los Seis Días. Esta culminó con la ocupación militar israelí de Cisjordania, Jerusalén Este, la Franja de Gaza y los Altos del Golán. Entre otras consecuencias, esta ocupación conllevó profundas transformaciones en la política regional.

La ocupación posterior a 1967, y sus consecuencias, siguen constituyendo el impedimento principal para la resolución del conflicto entre Israel y los palestinos, así como entre Israel y otros Estados árabes. Asimismo se plantea, cada vez con más fuerza, que la ocupación es parte de un conflicto a largo plazo y más multifacético.

Recordamos: En 1967, las proclamas de algunos regímenes de los países árabes instaban a su población y a sus tropas a echar a los judíos al mar. No tan elípticamente, anunciaban y amenazaban con un nuevo genocidio, a una escala inverosímil.

El desarrollo de la Guerra de los Seis Días significó una catastrófica derrota para esos gobiernos. En apenas seis días, las fuerzas armadas de Israel derrotaron a los ejércitos de Jordania, Siria, Egipto e Irak.

Esa victoria militar, sin embargo, condujo a una situación política contradictoria y decididamente infeliz. En lugar de establecer las bases para un acuerdo con los países árabes y de sentar las condiciones para la coexistencia pacífica, la ocupación militar —por parte de Israel— de los territorios citados llevó a la agudización del enfrentamiento; Israel ya no solo se confrontaba con los países árabes, sino ahora también con un nuevo e inesperado protagonista: el pueblo palestino.

A partir de entonces, se libraron otras guerras —1973, Líbano, Gaza— con resultados militares más o menos inciertos, pero con una consecuencia certera: la paz estaba —y está— cada vez más lejos. Desde la Guerra de los Seis Días nada mejoró; todo empeoró.

Acaso la solución sea más simple. Dos patrias: Israel y Palestina. Dos pueblos con mismo origen, sufridos y golpeados por la Historia, que coexistan en equilibrio de espacio y de derechos.

Algo en apariencia tan fácil, ¿terminará con el terrorismo de Estado, de grupo, individual? ¿Podría nacer una fraternidad sublime propia de una película infantil? ¿Serán suficientemente poderosos los libros sacros para prevalecer sobre el odio, la venganza y la sangre, o será ese poder el que impulse a los fanáticos a redoblar la espiral de violencia?

Para el olvido quedó el concepto de que Israel consiste en el pequeño país que lucha por sobrevivir; ahora se ha transformado en el país potencia militar ocupante colonial de un territorio que no le pertenece.

A cincuenta años del inicio de ese proceso, la Idisher Cultur Farband – Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina (ICUF Argentina) expresa que la ocupación de los territorios que corresponden al futuro Estado Palestino se convirtió en un verdadero cáncer, el que corrompe no solo al Estado de Israel, sino también a la sociedad israelí, pues la intoxica de belicismo, expansionismo, patrioterismo, chovinismo.

Los criterios místico–religiosos aplicados por parte de una presencia ortodoxa israelí cada vez más potente se materializan en la nefasta idea del ¨Gran Israel¨, la que implica la permanencia de la ocupación. Con ese objetivo, se refuerza la ocupación mediante criterios militares —estratégicos y económicos—: Cisjordania se ha convertido en un verdadero enclave conquistado. Esta verdadera anexión —reivindicada en términos religiosos–sagrados— es la expresión de una hipócrita transformación de un nacionalismo israelí, el que resulta cercano al chovinismo, y también implica la falsa identificación religiosa como excusa para satisfacer intereses nacionales.

Para los habitantes de la región es imperioso vivir en paz, en armonía, con seguridad y con estabilidad. Los Acuerdos de Oslo —con lo limitados que eran— significaban un paso importante hacia la constitución de un Estado palestino. Sin embargo, su aplicación caprichosa y artera redujo la precaria soberanía palestina a verdaderos bantustanes, bolsones cerrados de cierta ¿vida propia?, confinada y arrinconada.

Transcurrió ya medio siglo. La vida de los pueblos no ha mejorado; las concreción de una paz justa, duradera, democrática y equitativa es una imperiosa necesidad para el desarrollo tanto de israelíes como de palestinos, así como también para enfriar un escenario internacional donde existen tensiones que pueden llegar a ser incontrolables.

La primera medida que potenciaría el camino a la distensión sería el retiro israelí, unilateral e incondicional, de los territorios ocupados, en conjunto con el fin de las políticas anexionistas. Para la aplicación de estos criterios, sería menester retomar, como límite, las fronteras señaladas por la “línea verde”, la que delineó las fronteras anteriores a la guerra de 1967.

La instalación de colonias de exaltados religiosos —sean “legales” o ilegales—, los checkpoints y los controles abusivos, la ocupación de tierras, la destrucción de viviendas y sembrados, el uso discrecional del agua no hacen sino profundizar y agravar el conflicto.

No puede haber y no habrá paz mientras las reivindicaciones nacionales del pueblo palestino no sean satisfechas, antes de que todos los prisioneros políticos palestinos sean liberados y en tanto duren la colonización y la opresión. La continuidad del Estado bélico ahonda los odios y el resentimiento, promueve la intolerancia y los fundamentalismos, alienta el fanatismo, incrementa la ira, da lugar al terrorismo.

Trabajamos por una paz que no sea la del silencio de los cementerios, sino por una paz bulliciosa, incluso compleja, caótica, pero que signifique progreso para los pueblos.

La Idisher Cultur Farband – Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina (ICUF Argentina) no acepta la resignación al statu quo.

Lo único revolucionario en la región es la paz; una paz que se asiente sobre el sólido pilar de Dos Pueblos = Dos Estados soberanos, independientes, cooperantes entre sí y con fronteras seguras.

Marcelo Horestein – Presidente
Isaac Rapaport – Secretario General

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s